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  • OLIVIA

SAN ANGELO

Actualizado: 3 de jun de 2019

«San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha.

Sé nuestro amparo contra la perversidad y las acechanzas del diablo.

Que Dios manifieste sobre él su poder, esa es nuestra humilde súplica;

y tú, Príncipe de la Milicia Celestial, con la fuerza que Dios te ha conferido,

arroja al infierno a Satanás y a demás espíritus malignos

que vagan por el mundo para la perdición de las almas.

Amén.»

Cuenta la leyenda que en 590 una terrible peste asolaba Roma y alrededores. El nuevo papa, San Gregorio Magno ordenó que para implorar misericordia a Dios, se organizase una procesión hasta el mausoleo de Adriano, cuando al tomar el puente sobre el río Tíber, se vio aparecer sobre el mausoleo al ángel Miguel, con una espada de fuego en alto. El ángel, con gesto solemne, envainó la espada, dando a entender que la plaga cesaba por la súplica confiada del pueblo.


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