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  • OLIVIA

RECORDAR ES VOLVER AVIVIR

Actualizado: 3 de jun de 2019

 

La magdalena de Proust


“En el mismo instante en que ese sorbo de té mezclado con sabor a pastel tocó mi paladar… el recuerdo se hizo presente… Era el mismo sabor de aquella magdalena que mi tía me daba los sábados por la mañana. Tan pronto como reconocí los sabores de aquella magdalena… apareció la casa gris y su fachada, y con la casa la ciudad, la plaza a la que se me enviaba antes del mediodía, las calles…”


El olfato crea recuerdos asociados a determinados aromas.

Cualquier  objeto o sensación puede evocar hechos del pasado sin esfuerzo consciente. La memoria humana funciona por asociación, son respuestas asociadas a determinados estímulos. El efecto de la memoria involuntaria es impredecible, un  hecho o circunstancia puede despertar una infinidad de recuerdos.

 Pero que pasaría si no pudiéramos construir nuevos recuerdos y viviéramos en un mundo extraño donde todo lo que experimentaramos se desvaneciera? ¿Que pasaría si viviéramos en un mundo sin olores, sabores, colores o  sonidos?

 Descartes, afirmaba que no podíamos fiarnos de ellos para interpretar el mundo,  diferentes personas tienen diferentes cualidades perceptivas ante los mismos estímulos. De alguna manera, todos vivimos en un mundo imaginario, que creamos cada dia. 

Me gusta mucho el principio de memoria, es simple pero muy efectivo, quizá por eso me gusta la repetición, las series infinitas, también me gustan las magdalenas. 


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