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  • OLIVIA

LA ENCRUCIJADA

Actualizado: 3 de jun de 2019

En épocas contradictorias el arte se pone al servicio de un fin previo y los artistas no ejecutan obras sino acciones " En Enero de 1919, Lenin  invito a la izquierda del partido socialista de America a unirse al comunismo recién creado en Moscú. Desde sus orígenes el partido sufrió  los ataques de los gobiernos de los diferentes estados así como del gobierno federal estadounidense. El  llamado Pánico rojo ordeno la detención de miles de comunistas.  Durante la gran depresión muchos Estadounidenses se desilusionaron con el capitalismo y fueron atraídos por el activismo visible de los comunistas sobre numerosas causas sociales y económicas.

El muralismo mexicano  congeniaba bien con las tendencias artísticas hegemónicas en Estados Unidos, tras el crac del 29, el realismo social pretendía presentar la situación de los trabajadores golpeados por la represión económica, el muralismo habían rescatado la tradición del arte como discurso público y utilizaban la pintura a escala monumental con propósitos propagandísticos.

 Rockefeller era conscientes de las ideas socialistas de Rivera, pero deseaban contar con un artista de su reputación para pintar uno de los tres murales del vestíbulo  del recién estrenado Rockefeller Center que era la sede de su compañía y confiaron en llegar con él a un acuerdo. Se trataba simplemente de que pusiera a un lado sus creencias políticas

En los bocetos que  Rivera presentó, la composición era bastante provocadora pero  gusto a todos; pero el plan inicial fue modificado durante el proceso y lo político se impuso a lo filosófico;  en vez de luchar contra la tiranía y la ignorancia, la encrucijada era ahora entre el capitalismo (explotación, injusticia y guerra) y el comunismo (cooperación, justicia y paz).

La aparición final de Lenin uniendo con sus manos a todas las razas fue la puntilla. 

Finalmente en 1934 una cuadrilla de operarios destruyeron el mural.

El escándalo fue mayúsculo: Rockefeller símbolo del capitalismo Estadounidense dejaba patente su desprecio por la cultura y el arte. 


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